domingo, 25 de julio de 2010

ToOdoO o naranjas...(El amor antes del amor)

Así, siempre.

Momentos meséticos, soporíferos, asfixiantes. Yermos de internet y mucho capuccino sin espuma.
Y después BANG! Todo se sucede en cámara rápida y pasan cosas y cosas y más cosas y no sé para dónde correr.
Entonces camino, despacio porque estoy apurada.
En medio del caos de mi habitación, armo la mochila un día antes de lo esctrictamente neceasrio, todo un récord. PoOLiPoOLaRísImA yo y mi mochila donde juego al tetris con los dos sweaters más abrigados que tengo, una campera de media estación, toda mi colección de medias, la ropa interior decente, las mallas, musuclosas y pantalones de verano que tengo que bucear del fondo del placard funguiciento (tan creciendo de lindo los chicos! En cualquier momento les pongo nombre y les canato el feliz cumpleaños) No me tengo que olvidar de comprar los cositos esos que absorben la humedad. Ahí se me ocurre que es el momento ideal para ordenar el cuarto y matar todos los pájaros del mismo tiro. Junto ropa para el laverrap y no me doy cuenta que tengo que avisar que la necesito para mañana a primera hora porque... colgué?

Colgar la ropa al sol, eso me gustaba. Cuando tenía 11 y me enamoraba del amor subía a la terraza a pasear entre sábanas aromáticas. Caminaba por pasillos de tela y sol y soñaba con amar. Ese amor que solo se puede pensarse antes del amor. El amor antes del amor, será el único real?
En medio de tanta locura pasional, de tantas calesisticas ideas y vueltas, me gusta mucho, poquito, nada... amar antes de haber amado, sin ningún decorado ni lencería barata.

Amar y no ser amada.
Amar y que no tenga nombre, ni cara, ni sexo.
Primero, el anhelo del alma gemela.
Despues la media naranja y ahi ya todo perdió su pureza.

jueves, 22 de julio de 2010

Se puede borrar y volver a escribir (y ponerle un poco más de sal)

Escribí, escribí y seguí escribiendo. Después lo borré todo. En algún momento lo volví a abrir. Subí un par de recetas, cuando me creía que podía decirle a alguien cómo hacer algo y volví a borrar todo cuando me di cuenta que era mejor compartir las galletitas que los ingredientes.

Ahora no cocino más.

Mentira, hice unos ñoquis con brócoli hace poco que resultaron ser un pastiche verde y pegajoso que al menos a mi hermana le gustaron (o eso dijo la muy diplomática...)
La palabra pastiche incluye en sí la idea de pegote?
Se puede borrar el sabor de una mala comida?
Escribir es como cocinar. Lo singredientes tienen que ser de calidad, pero la clave está en la mezcla, el tiempo de cocción y los condimentos.

Me pregunto en qué me habré equivocado, con los ñoquis está claro que se pasaron, con las poesías que se me escapó la poeta a los 23 y todavía no volvió.. quizás nunca vuelva, los cuentos estaban buenos, pero también se tomaron vacaciones. La pregunta es... por qué?