viernes, 23 de marzo de 2012

Ella baila sola... (o autodefensa en los días de sol)



...sola, siempre sola

Ann Coztas, solita su alma sin siquiera una guitarra, en el subte. Pasajera en trance hacia un lugar muy cierto, angustiada, con ese karma de vivir al sur y quemar las cortinas y encenderse de amor.
Y ellos que le dicen, hazte fama y échate a dormir y ella que ya no sabe más que hacer con su vida, ella que ya no sabe más qué hacer... cuando su mundo se agita, todos la empiezan a joder. 

y se mueve sin parar.

Entonces se enciende el complejo sistema de audio incorporado en su cabeza, que sea activa automáticamente y es imposible de programar.
Deja que el ritmo tome su cuerpo, primero sus manos, que golpetean el caño del subte suave, casi imperceptiblemente. Luego los dedos de lo pies, haciendo fuerza para mover la humanidad entera de Ann desde sus minúsculas diez entidades. Y pronto se suma la cabeza, coreando el estribillo de esa canción tan rock, tan ella, tan sol. 

no registra nunca a nadie

No va en tren, ni va en avión y ciertamente no necesita a nadie al rededor. El volúmen amenaza con escaparséle por la boca y su cuerpo ya ha empezado a contorsionarse sin disimulo. Todo se construye y se destruye tan rápidamente, que no puede dejar de sonreir.

y se pone a bailar!
Su piel se hace ritmo, su voz canción, manos y pies a cargo de la percusión. Poco le importan las miradas extrañas, le resbalan como si su tristeza de furia fuese una pátina oleosa que la libera del exterior. Y baila, baila sus angustias y sus miedos sin sentido, baila aquellas palabras que la hicieron llorar, baila el recuerdo, baila el olvido, baila la paranoia, baila Angel Gallardo y Medrano.

Ella baila sola, baila.

En Gardel se pregunta si esa luciérnaga curiosa será su consuelo y sale a los saltos de subte. Sube la escalera y cumple su misión, las lágrimas le dicen que un poco se curó. Se pregunta por qué no hay más delirantes por ahí, bailando en una calle cualquiera... y ahí se acuerda que la gente normal va a bailar a las discotecas. Pobres...

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