martes, 5 de octubre de 2010
Soluciones simples para las complejidades de la mujer moderna I
Cómo pintarse las uñas a caballo
Súbase al caballo con sumo cuidado y quédese lo más quieta posible para que éste no salga disparado antes de tiempo (no queremos arruinar el acabado antes de haber empezada). Tome las riendas y el pincel con una mano y mantenga el frasquito en la otra, que deberá posar sobre la montura. Roce al caballo levemente con sus pies y comience a pintar sus uñas dando pequeños tirones de las riendas, uno por cada uña. Este movimiento, de ser lo suficientemente sutil, le permitirá pintarse evitando manchas no deseadas (ni por usted ni por el caballo). Luego repita el mismo procedimiento cambiando las ríendas, el pincel y el frasquito de manos. Finalmente, incite al caballo a trotar y estire una mano y luego la otra para que el viento seque sus uñas.
El último paso es sólo para las osadas que busquen un acabado perfecto: lleve el caballo al galope, aférrese a la montura con las piernas y en un acto de entrega estire ambos brazos y cierre los ojos. Déjese llevar por la velocidad y espere hasta el caballo tome la velocidad necesaria para que el viento le borre de la mente cualquier tipo de problema o mal que le aqueje, y vaya sintiendo como poco a poco se le vuelan las malas y las buenas ideas, hasta que finalmente su mente quede limpia y despejada de nimiedades tales como la prolijidad de sus uñas.
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2 comentarios:
La parte sobre dejarse llevar por la velocidad y subirse con sumo cuidado...
(me gusta mucho)
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